URBAN FEST

todas las veces que el VANDALISMO CULTURAL de BANKSY ha hecho historia

Triturar su propia obra no ha sido la primera ni será la última llamada de atención. Banksy nos tiene acostumbradxs a toda clase de performances y bromas a la vez que nos sorprende con ideas reivindicativas. Hacemos un repaso por las mejores polémicas del artista anónimo.

La obra de arte que se autodestruyó en cinco segundos:

El año pasado, en pleno fin de semana de celebración de la feria londinense de arte Frieze, Banksy autodestruyó una obra suya tras haberla vendido por 1,2 millones.

Se trataba de una copia sobre lienzo de su obra Girl with balloon (Niña con globo), realizada en 2006 a partir de uno de sus dibujos más conocidos. Según los asistentes, poco después de que el cuadro fuera vendido a un comprador desconocido por 1,2 millones de euros, cuatro veces por encima de su estimación inicial, se disparó una alarma. Y, con ella, un mecanismo situado dentro del marco de ese lienzo recién adjudicado, que empezó a destruir la obra como lo haría una trituradora de papel.

Horas después, Banksy subió una imagen de ese instante a su cuenta en Instagram con el pie de foto: “Going, going, gone…”, equivalente en inglés del “adjudicado” español, pero que literalmente se puede traducir por: “Se va, se va, se fue…”.

Noche en el museo: 

La Tate Britain fue el escenario de una de las primeras bromas de Banksy. En 2003, el artista se introdujo en el museo y colocó una de sus pinturas llamada Crimewatch UK ha arruinado el campo para todos nosotros con una cinta policial protegiendo una escena idílica.

Se le ocurrió una idea que creía que nadie había intentado antes: añadir grafitis a cuadros clásicos pintados al óleo. Para llevar a la práctica su idea, Banksy pensó que su obra tenía que aparecer en un museo famoso. Como no esperaba precisamente que en un futuro próximo le invitaran a ninguno, decidió resolver el asunto por su cuenta. Con un disfraz que lo hacía irreconocible, entró con una de sus obras en la Tate Britain de Londres y se limitó a pegarla en la pared cuando nadie miraba.

Noche en el museo 2:

En el año 2004 el Museo de Historia Natural de la capital inglesa fue el elegido para recibir una nueva pieza de Banksy, la llamada Banksus Militus Ratus. El artista, vestido como los empleados del museo, se coló con su pieza, una rata de peluche con una mochila y un micrófono, y la frase “nuestro momento llegará” pintada con spray de fondo.

Banksy of England:

El mismo año, el artista anónimo fabricó sus propios billetes de 10 libras sustituyendo el rostro de la reina Isabel por el de la fallecida Lady Di y con el escrito “Banksy of England” en lugar del habitual “Bank of England”.

El título de esta obra, Di-Faced Tenner, es un juego de palabras entre “billete de diez libras pintarrajeado” y el nombre con el que comúnmente se conocía a la princesa Diana. El artista imprimió una serie de billetes por valor de un millón de euros en 2004 y los repartió sin miramientos entre los cientos de miles de personas que cada año visitan el carnaval de Notting Hill en Londres.

Noche en el museo 3:

En 2005, Banksy volvió a filtrarse en un museo, esta vez el Brithish Museum de Londres, para colocar otra de sus obras: Peckham Rock, una falsa pintura prehistórica en la que se puede ver un animal cazado y un hombre empujando un carrito de la compra.

Esta pintura estuvo colgada en el British durante tres días, hasta que el museo fue avisado de la gamberrada a través de la propia web de Banksy.

Paris, ¿qué has hecho?:

Aunque los políticos suelen ser los protagonistas de las polémicas obras de Banksy, los famosos tampoco se libran. En el año 2006 el artista británico arremetió contra Paris Hilton sustituyendo 500 unidades de su álbum de debut, Paris, por ejemplares falsos con textos y fotografías alteradas y canciones con nombres como “¿Por qué soy famosa?”, “¿Qué he hecho?” O “¿Para qué estoy?”

Peluches al matadero:

Durante su última residencia en Nueva York en octubre de 2013, el artista callejero realizó la pieza Sirens of the Lambs. Consistió en mostrar y pasear por toda la ciudad un camión lleno de animales de peluche que lloraban en lamento del maltrato y el abuso. Una crítica cuanto menos interesante al consumo de carne o la forma en la que son sacrificados los animales.

Dismaland: 

En 2015 Banksy tocó techo con la creación de Dismaland, un parque de atracciones distópico enclavado en la localidad británica de Weston-super-Mare en el que participaron 58 artistas elegidos por él. Inspirado en Disneyland, aquí no encontramos magia y felicidad, sino denuncia de los problemas actuales. En las cinco semanas que permaneció abierto recibió más de 150.000 visitantes y se calcula que generó para la ciudad unos 27 millones de euros.

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