el CINE de DAVID LYNCH a través de sus propias CLAVES de ESTILO

David Lynch (Montana, USA, 1946) es una de las figuras más destacadas del panorama cinematográfico.

Cineasta y artista plástico, ha llegado a ser definido como “el primer surrealista popular”. Ha extendido sus tentáculos a la televisión, la música electrónica experimental, las galerías de arte moderno, el diseño de muebles y hasta los libros de autoayuda. También actuó durante unos años como hombre del tiempo amateur en su propia página web (fact).

Autor con mayúsculas de las obras clave del cine postmoderno, director irreverente y fascinante, no podemos dejar de maravillarnos con el genio detrás de Twin Peaks.

Como el cine de Lynch es prácticamente un género en sí mismo, y resulta difícil de catalogar, y para ciertas personas también de procesar y digerir, nos hemos propuesto desentrañar todas sus normas de estilo.

 

Bonito vs. Feo

En todas las películas de David Lynch se dan la mano el refinamiento estilístico y la brocha gorda. O mejor, para entendernos, imágenes muy líricas e imágenes absolutamente desagradables. La América profunda es el gran telón de fondo de las historias lynchianas.

Experiencia onírica

A veces con recursos convencionales y otras con un cine más experimental, Lynch aprovecha cada trama, personaje y recurso audiovisual para sumergir a la audiencia en una fascinación por el subconsciente, eso que ocurre debajo de cada individuo. Entrelaza mundos inconexos y genera un espacio en el que el espectador no puede utilizar la lógica para deducir el significado de la historia.

Humor negro

Otra clave del estilo de Lynch es su peculiar sentido del humor, en el que lo muy macabro y lo muy rutinario (otra dicotomía) se combinan de tal forma que revelan que lo uno está contenido en lo otro.  Su humor negro acaba siendo más descarado que el de Tarantino, y más retorcido, pero la sutileza con la que prepara el momento donde dispara ese recurso nos pilla de sorpresa, siempre, así que termina siendo todavía más efectivo.

Música ambiental

Tres artistas en total, suficiente, han sido decisivos en la creación de atmósferas en los filmes de Lynch: David Bowie, Chris Isaak y Angelo Badalamenti.  Y es que la música es esencial, como la forma de tratarla. Sólo hay que recordar la entrada de Carretera perdida, con la increíble voz de David Bowie inundando los créditos iniciales; o los primeros compases de la banda sonora compuesta por Badalamenti para el arranque de Mullholand Drive.

WAG1 club

♨️ Forma parte de WAG1 club y no te pierdas ninguna noticia ♨️