URBAN FEST

así fue LA FIESTA del SEGUNDO dj-aniversario de JOSE LUIS ALGAR y SOY UNA PRINGADA

Si en los tiempos de adolescencia y pubertad, donde el aula y tu propio cuerpo eran campo de batalla, hubieses caído por el mismo agujero que Alicia habrías acabado en la sala Pop-Bar de Razzmatazz.

En los más de dos años que Esty Quesada y Jose Luis Algar llevan apareciendo en la marquesina del club han conseguido darle una nueva acepción a esas paredes. Venganza. Todo nace el tres de Septiembre de 2016, cuando Estíbaliz y Jose Luis se estrenan como pareja de DJs en la mencionada sala. «No habíamos hecho nada juntas hasta ese día, pero estuvimos sincronizadas desde la primera canción que sonó.» Recuerda Esty. En aquel año Algar ya tenía varias noches de experiencia acumuladas en el mismo escenario de Razzmatazz actuando como cantautor y DJ. Desde entonces han conseguido traer a sus fiestas iconos como Sharon Needles y Willam de RuPaul’s Drag Race, actuando juntas en la sala 1 del club. La más grande y codiciada.

El pasado Viernes 15 de Febrero esta pareja de DJs celebró (con unos meses de retraso) en compañía de La Prohibida la primera noche de su segundo aniversario en la Pop-Bar. Sus fiestas se caracterizan por la constante reproducción de los hitos que en el pasado nos hicieron sentir algo que no fuese la agonía de ser la diana de toda desaprobación y burla, trescientos minutos en los que pelean la nostalgia y la euforia acompañadas de un grito interior que dice; «Que os jodan. Gracias por enviarme a patadas al camino que pertenezco.» Drag queens, mayores de cuarenta, pijos de camisa y mocasines, gente emparejada y personas que acuden solas pero decididas son algunos de los tipos de público que atrae este evento.

Tras las primeras dos horas de sesión en las que sonó desde María Rispa a The Smiths, La Prohibida subió al escenario derrochando pureza y elegancia, como todos la recordábamos. En la primera canción pudimos deleitarnos con un dúo junto a Jose Luis quien supo ponerse a la altura vocal de la gran invitada en coros, solos y estribillo ofreciendo así un espectáculo inolvidable. Durante todo su show La Prohibida levantó gritos y lágrimas de quien estaba en las primeras filas. Una intensa play-list después dejó el escenario acompañada de un fuerte aplauso y una voz al unísono que pedía un bis.


Con La Reina del Invierno fuera del escenario parecía que nada podría superar las emociones sentidas con su actuación, pero nos tenían preparados ciento quince minutos más de esas canciones que excitan cada terminación nerviosa del cuerpo. Las luces de la sala se encendieron a las cinco y media, hora de cerrar no sin antes pelear con el fiel público que siempre pide un grito de guerra más.
Diecinueve horas después y con las energías no demasiado cargadas volvemos a la sala. Esta vez Estíbaliz y Jose Luis pinchan desde la cabina, el escenario está reservado desde la apertura a las esperadas Monterrosa.


Una cerveza mengua al ritmo de Crystal Castles, el público baila, grita, se besa y salta hasta que sus pulmones se lo impiden. De repente escuchamos un solo de batería proveniente del escenario. Any Pop, la batería del grupo, está calentando para dejarnos a todos sin aliento. Cuando Rocío y Enrique, el resto de integrantes, suben al escenario ya no queda hueco ni para el aire en las primeras filas. Fauna y Análisis fueron las canciones que hicieron al público salirse de si mismo, tras escuchar su repertorio propio dieron paso a una versión de Sigo Aquí de Shakira que cuesta quitarse de la cabeza, la cual entonó Algar junto a la banda en la última canción en directo de la noche. Más tarde en el camerino el grupo nos confiesa que ha sido su primer concierto juntos. «Estás de coña» se le escapó a un servidor. Tras ver una actuación de tal calidad era difícil creer que aquel fuese su primer show como banda.

La madrugada llega a su fin, la sala sigue tan llena como a principio de sesión y nadie ahí parece querer irse a casa. Esty nos recuerda con Lithium el duro camino que nos ha llevado a buscar cobijo entre esas paredes, y es a este tipo de venganza al que me refería a principio de estas líneas. Las fiestas de Estíbaliz y Jose Luis son el golpe de gracia que nunca dimos a quienes trataron de tirarnos al vacío. Son horas donde volver a los oscuros años en los que la música era de los pocos salvavidas que teníamos a mano, reunirse con la inocencia que una vez reinó sobre nuestro punto de vista y darle una palmada en la espalda al “yo” que vivía atemorizado por el mundo exterior.


La noche acaba, las luces vuelven a encenderse sobre un rezagado público y los altavoces exhalan un último grito. «Agur, pringados.»

Texto & Fotos: Guillaume Martinez
#WAG1MAG

WAG1 club

♨️ Forma parte de WAG1 club y no te pierdas ninguna noticia ♨️