URBAN FEST

¿estamos ante EL FIN del «FOR MEN», «FOR WOMEN»?

La corriente de diseñadores que apuestan por modelos andróginos para sus desfiles o que reniegan de etiquetas y calificativos en relación al género de sus prendas sigue en auge. 

Son muchos los creativos que se unen a esta imparable tendencia, gracias a la cual el término «genderless» nos es habitual a día de hoy. Atrás queda la tradicional división entre ropa masculina ropa femenina, a la que los más atrevidos tachan de «rancia» u «obsoleta».

Esta nueva manera de crear parte de una misma premisa «La ropa es para quién quiera llevarla». Y efectivamente, no podemos estar más de acuerdo. ¿Por qué hemos de determinar a qué público va dirigida una prenda y colocarla en una parte u otra de un establecimiento en base al género? ¿Acaso no es esta diferenciación un producto de la sociedad?

Son muchas las personas que ven en esta categorización una ventajaFacilidad a la hora de comprar, rapidez, simplicidad. Efectivamente, nos lo dan «todo masticado». Pero ¿es eso lo que buscamos en la moda? Ni mucho menos

La moda (que no engloba solo camisetas y pantalones como algunos creen) es una forma de expresión, transmite mensajes, nos permite mostrar una parte de nosotros mismos que de ninguna otra forma podemos expresar. Nos da la oportunidad de jugar, lanzar mensajes, reivindicar, sorprender y generar reacciones de todo tipo. Nos brinda una efectiva forma de sacar a la luz algo propio, personal, solo nuestro.

Entonces, si la moda puede ofrecernos tanto ¿por qué hemos de limitar el número de opciones con los que empezar a crear? ¿Por qué debemos privarnos de multitud de opciones simplemente porque en la etiqueta indica que una determinada prenda va dirigida para el sexo opuesto?

Ya lo han demostrado muchas firmas a lo largo de la historia, a las cuales hay que alabar el tiempo dedicado a la reflexión y la reconversión de los cánones establecidos, aparentemente inamovibles. A día de hoy podemos pensar que las etiquetas son propias de otra generación o que este debate es innecesario porque esta cuestión está más que superada, pero no lo está.

Pongamos un ejemplo. Palomo Spain, una de las firmas que más expectación ha generado en los últimos años. 

Palomo ha dejado claro desde un principio que él tiene en mente la figura masculina durante el proceso de creación; es el hombre lo que le inspira y con lo que se siente realmente cómodo trabajando. Esto no quita que, una vez a la venta, muchas de sus clientas sean mujeres

Y esto aún escandaliza a mucha gente. Algunos no son capaces de ver ninguna característica «masculina» en sus prendas, por lo que comparan sus desfiles (en los que utiliza modelos masculinos) con un show drag o un espectáculo macabro de excesos. Otros no entienden que la ropa sea comprada por mujeres si está pensada para hombres.

La respuesta más acertada a todo este tipo de reacciones sería «La ropa es para quién quiera llevarla».

También cabe destacar el esfuerzo de la firma Maison Margiela, a cargo de John Galiano, por difuminar las fronteras entre la ropa masculina y femenina y seguir sorprendiendo colección tras colección con sus atrevidas propuestas.

Maison Margiela

Esta revolución no pertenece solo al diseño y el proceso creativo. También ha llegado al mundo del modelaje. Cada día son más las firmas que prefieren modelos con rostros únicos, alejados del ideal de belleza basado en la simetría. Autencitidad, verdad, fuerza. Claro ejemplo de ello es el modelo Dominykas Lapkauskas, una joven promesa cuya belleza andrógina y única ha suscitado el interés de firmas como CÉLIAvalverde, Palomo Spain o Carlota Barrera.

 

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Estamos ante una auténtica revolución en la moda y es el momento de experimentar e innovar.

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Texto: David Alarcón

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