PLEASE LIKE ME, ¿por qué deberías verla?

PLEASE LIKE ME, ¿por qué deberías verla?

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Please Like Me es una serie australiana, eso si,  si pudiera pondría el like del titulo tachado por que el atractivo de la serie es ver que el protagonista mola y es un gilipollas a partes iguales.  Dicho esto, ¿por qué debéis verla?

Hace unos meses pasaba con unos amigos por los escaparates de la Fnac de Callao. Nos llamó la atención la biografía de Bill Murray, porque al parecer nunca tenemos suficiente de ese señor y siempre acabamos llorando de risa recordando tal o cual escena de una de sus pelis. Alguien del grupo, mirando con cara de asco, dijo no entender nada de lo que estábamos diciendo, porque para ella, Bill Murray es una persona deprimida y asqueada con la gente que le rodea.

La reacción inicial fue, obviamente, la de practicar el ostracismo con la rebelde. Luego, ya en casa, pensé que tampoco había dicho ninguna tontería. Ya que esa monotonía en la voz, esa mirada vacía, esa forma de abarcar el humor desde la apatía más absoluta podría estar confirmando la teoría de que uno de los cómicos más celebrados de nuestro tiempo está atravesando una fase triste, al parecer muy larga, de la vida.


Please Like Me
nos presenta a otro cómico peculiar; Josh, un joven australiano que acaba de dejar a su novia al percatarse de que a él lo que le llama en la vida son los hombres. Y si salir del armario no fuera suficiente intensidad por un día, también se verá obligado a mudarse con su madre después de que esta intentara quitarse la vida a pastillazos. Lo que podría haber sido un drama non stop que nos zarandea y guarda nuestras lágrimas en un tarro con etiquetas, se convierte en una comedia maravillosa y terrorista sobre lo absurdo de nuestra existencia. Please Like Me no se molesta en ocultar aquellos temas que resultan incómodos para un espectador que busca desconectar con una comedia ligera. La muerte, el suicidio, la frustración de varios tipos – laboral, sexual, afectiva- están más que presentes y son tratados con gravedad si la ocasión lo merece.


¿Alguna vez os han dado un abrazo súper reconfortante y justo cuando tenéis las defensas a cero han aprovechado para pegaros un bofetón? De esos que suenan a hueco porque te los dan con el canto de la mano. Si es así, conoceréis esa sensación de desconcierto de la que hablamos y, bueno, os sentiréis un poco identificados viendo la serie. Quizás cansados de esa gran mentira que nos han intentado colar por activa y por pasiva, los personajes de Please Like Me se presentan descolgados de la sociedad, con dificultad para establecer relaciones con gente corriente, casi siempre con desequilibrios emocionales y mostrando empatía con aquellos que en el momento están recibiendo tratamiento psiquiátrico. Las citas con personas corrientes suelen terminar en desastre o rechazando a nuestro protagonista, que opta por batirse en retirada y acurrucarse con Tom y Claire, sus dos mejores amigos. Sin un cuaderno en el que anotar todas las cosas que harían antes de palmarla, sin dinero para pagar al fontanero y una entrañable dispersión mental, van abriéndose camino cagándola, aceptando las cagadas de otras personas y, bueno, no tomándose el paseo demasiado en serio. Al igual que Bill Murray, Josh parece haber captado el mensaje.
La vida puede ser la encarnación de Ted Bundy, y sólo con inteligencia, gente que de veras nos importa y sentido del humor seremos capaces de construir el escudo que nos salve de sus brutales embestidas.

 ¿Va con tu rollo?
¿La verás?
 

Texto:  Borja Muñoz

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