la HOMOFOBIA es el racismo del siglo XXI

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17 de mayo de 1990. Amar a alguien del mismo sexo dejaba de ser el resultado de un trastorno mental o genético para la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La máxima autoridad en cuestiones sanitarias retiraba la homosexualidad de su clasificación internacional de enfermedades. Pero, las relaciones entre personas del mismo sexo están homologadas como delito en 81 países y en diez de ellos, Irán, Irak, Mauritania, Nigeria, Qatar, Arabia Saudí, Somalia, Sudán y Emiratos Árabes se castigan con la pena de muerte. Además, el 70% de la población mundial vive en países cuya legislación limita el derecho a la libertad de expresión en torno a la sexualidad.

Para ver los delitos de homofobia no hace falta irse hasta Nigeria o Irak, vivir en Europa es suficiente.
Pese a los avances, la homofobia sigue siendo un problema institucionalizado en numerosas regiones europeas.
Javier, estaba de vacaciones con su novio en Londres y fueron agredidos en un parque “nos besamos y de repente se nos acerca un grupo de chicos y nos empieza a pegar puñetazos, seguidamente nos dice “¡Maricones de mierda!, idos a un hotel y sidosos”.
Javier y su novio denunciaron, pero no sirvió de nada ya que los delincuentes no fueron identificados por la policía británica.

Países como Bulgaria, República Checa, Alemania, o Italia  no reconocen la homofobia como un agravante en caso de delito.  Han sido muchos los crímenes por ser homosexual uno de ellos son una pareja gay de Bucarest (Rumanía), es agredida por varias personas a las puertas de una discoteca. .”Salimos de un local y a mitad de calle se nos acercaron por detrás dos chicos. Acto seguido, me empujaron, nos gritaron ‘¡Maricones!’ y me tiraron contra unos contenedores. A partir de ahí, no recordamos bien todos los detalles. Solo sé que mi chico fue a defenderme, entonces le pegaron un puñetazo y le rompieron la nariz. Él se ha llevado la peor parte, le han tenido que poner una férula.
Rumanía, país de Europa del Este miembro de la Unión Europea, sigue sin reconocer los derechos a las parejas del mismo sexo. La solución, seria incluir la discriminación sexual dentro de los llamados ‘crímenes de odio’, esos delitos comunes que se cometen contra personas debido a su relación con un grupo definido por una característica protegida por los Derechos Humanos.

En la mayoría de países europeos, la legislación garantiza que el motivo de odio constituye un agravante en la condena e incluyen entre ellos las agresiones por orientación sexual.

“Ha pasado más de un año y sigo teniendo miedo. Después de la agresión no era capaz de andar por la calle sin volver la cabeza una y otra vez para comprobar si alguien me seguía. Estoy traumatizado”, cuenta Alex, uno de la pareja.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha señalado que el 57% de las personas del colectivo han sido alguna vez insultadas por su orientación sexual o su identidad de género.
 Según el informe de la Federación, cuatro de cada diez personas han sido agredidas, pero solo el 10% de las víctimas denuncia.
Los datos de FELGTB chocan con la aceptación de la homosexualidad en nuestro país. Pero sus cifras son coherentes con un informe del Consejo General de la Abogacía en España: en 2014 se registraron 1.285 delitos de odio, la mayoría por homofobia.
Los ataques por  la orientación sexual de la víctima sucedieron en 513 casos, por delante de los delitos racistas (475 denuncias), los dirigidos a personas con una discapacidad (199), la violencia por motivos religiosos (63) o creencias antisemitas (24). Este tipo de ataques pueden incluir desde violencia física, como botellazos, puñetazos, apedreamiento o navajazos a insultos y amenazas verbales. El suceso más emblemático ocurrió el 6 de octubre de 1991, cuando un grupo de neonazis asesinó a Sonia Rescalvo en Barcelona. Estos jóvenes patearon hasta la muerte a la mujer transexual de 45 años, un acto que horrorizó a la sociedad catalana.

Veinticinco años después de aquel asesinato, la homofobia en España sigue siendo una realidad.
El pasado mes de noviembre, Julio fue agredido por tres hooligans e insultado en pleno centro de Madrid.
La agresión no fue grave, ya que una señora se interpuso entre ellos y pudo ponerse a salvo.

A pesar de la aparente aceptación de la homosexualidad, la homofobia en España sigue  creciendo y siendo un gravísimo problema del que probablemente desconozcamos su proporción real.

#WAG1MAG

¿Que importa a quién ames?

Texto : Seby Rusu
Imágenes: Pinterest

 

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